Opinión  
Oasis en Cuenca
Autor: Mikel Agirregabiria Agirre.
Fuente: 4/8/aaaa

Las vacaciones de Semana Santa son prolíficas de viajes y quizá también motivo de alguna reflexión. Nuestro habitual desplazamiento desde la costa cantábrica hasta la mediterránea, nos lleva a atravesar toda la meseta castellana. Conducimos siempre con mucha prudencia, respetando las normas de tráfico y las insistentes advertencias de los coches modernos que avisan al cumplirse las dos horas de conducción. Al parar en una gasolinera, por motivos de descanso y no de repostaje, encontramos ante la máquina de café a una abuela de apariencia norteafricana. Obviamente ni su bereber o árabe, ni nuestro euskera o castellano, ni siquiera el francés nos facilitó la comunicación. Pero bastó una mirada y un gesto para ayudarle a conseguir un café largo como quería de aquella cafetera de aceptable infusión, pero inadmisible monolingüismo.

Este anecdótico encuentro y nuestra sostenida sonrisa común no se recogieron en los periódicos del día siguiente, porque millones de anodinas coincidencias como ésta sucedieron en todo el planeta. Las portadas se llenaron con guerras y terrorismos, pero esta pausa conquense fue testigo de uno de esos actos intrascendentes que por miríadas marcan la historia de la civilización, que no es sino la lenta travesía de cómo la humanidad aprende a ser bondadosa.

Comentario de Vicente Oltra: Querido amigo Mikel, ya estoy de vuelta después de tantos problemas en España y en el mundo. He estado en México, entre otras cosas en el III Congreso Mundial de las Familias y para mi, después de oír a los del PSOE y sus pelanduscas: sucursal de las pelanduscas de la misma ONU y de Kofi Annan, ha sido un verdadero placer estar allí. Imagina a más, muchas más de 3.000 personas de + de 60 países: cristianos en el ecuménismo, judíos, musulmanes, etc. En un diálogo interreligioso, todos de acuerdo en defender a la FAMILIA y la VIDA. Una gozada de las que se tienen pocas en tiempos de conducta abusiva de lo que llaman la democracia. . .camino de la dictadura del vicio sobre la virtud en todos los sentidos, en los que todo tiene precio y nada tiene valor, incluso en la política, en los que a menudo –en demasiadas ocasiones se va al cargo a enriquecerse-, se es corrupto e inmoral en todos los partidos. Verdad es que en uno más que en otros, pero en fin, en todos.
Gusto en leerte y saber que has estado en Cuenca en esta ocasión.


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