Opinión  
La incógnita de la educación
Autor: Javier Arnal
Fuente: Piensaunpoco.com 3/30/aaaa

Son muchas las expectativas que han roto esos malhadados cuatro días de marzo, cuatro actos (11, horror; 12, reacción; 13, vileza; 14, oprobio) de una tragedia cuyas consecuencias nadie es aún capaz de entrever. Y una de las esperanzas truncadas es la de la regeneración de la escuela, en la medida en que eso se puede lograr con leyes. El rumbo estaba marcado en la buena dirección, con la vuelta de las notas, la dignificación de la Religión y de la Filosofía y la valoración del trabajo (la famosa cul tura del esfuerzo), pero todo eso seguía siendo aborrecido por un socialismo anclado en el progresa adecuadamente, la promoción por la cara, el "tú no eres mejor que yo", las medallas para todos y, en suma, la ramplonería igualitaria.

En principio, parece que el destino está sellado para la Religión, que volverá a coger la escoba y a llamarse Cenicienta. Fue sólo al día siguiente de las elecciones cuando Comisiones Obreras urgió al presidente electo para que diera marcha atrás a ese carro, especialmente odiado por los agitadores de la calle. No parece que el nuevo gobierno vaya a hacer más caso a los pareceres del Consejo Escolar del Estado que a esas otras voces. En cuanto a lo demás... bien, si Zapatero es listo (y véase mi benevolencia en el empleo del indicativo) aprovechará que los profesores están hartos de bandazos para conservar esas enmiendas que el PP introdujo a la LOGSE, tales como la nota numérica en primaria y secundaria, el mayor número de repeticiones de curso o los exámenes de septiembre. Sería un modo de evitar el definitivo descrédito de la enseñanza pública en España. El problema es el gran número de presiones que su gobierno va a aguantar, y que no parece que se le vea dispuesto a resistirlas, dada la promiscuidad de que el partido ha hecho gala últimamente. La ilimitada misericordia de sus votantes le ha librado

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