Opinión  
Votó Bin Laden
Autor: Pablo Álvarez
Fuente: opinadigital.com 3/17/aaaa

Lo peor de las elecciones de ayer es la conclusión que habrán sacado Bin Laden y su cortejo de sanguinarios: que son capaces de poner y quitar gobiernos. No creen en la democracia, pero ayer se convirtieron en los grandes electores de un proceso que calcularon al milímetro. Y, de paso, 200 muertos. Que vayan poniéndose en lo peor los norteamericanos de cara a las próximas elecciones presidenciales. El "mitin" que tratará de dar Al Qaeda puede ser de campeonato.

Pocas dudas caben de que el atentado de Madrid propició el vuelco. No significa esto restar legitimidad a la victoria de Zapatero. El líder socialista hizo una buena campaña, afrontó los serios problemas que se le presentaron durante la misma y ganó la batalla. Dando la razón, por cierto, a quienes sosteníamos que "Bambi" estaba capacitado para llegar a La Moncloa (antes de lo previsto por mí, lo admito). Verdad es que ZP no es poseedor de un carisma arrollador, pero tiene aspecto de tipo fiable, de yerno "majete", que no es poco para un electorado que ha venido a demostrar que no soporta la altanería que en los últimos años le sobró a Aznar.

Sobre Aznar habrá que escribir mucho. Hace una semana era un héroe internacional. "Time" y "Le Monde" le dedicaban grandes elogios. Hoy es un villano al que algunos quieren endosarle la responsabilidad de una derrota electoral y dos centenares de muertos. Ni lo uno ni lo otro, pero estos últimos días serían dignos de una novela de Kafka .

Ayer ocurrió lo que ocurre cuando se le da la palabra a la gente. Suceden cosas sorprendentes, que algunos pueden considerar injustas, pero en todo caso inapelables. Queda claro, por ejemplo, que algunas personas sólo van a votar cuando tienen mucho interés en desalojar a un determinado inquilino de La Moncloa. Ésa es, a fin de cuentas, la grandeza de la democracia.
A Rajoy se le abre un periodo complicado. Habrá que buscar culpables, y el reparto puede ser generoso. Y a ver qué hace Zapatero. De entrada, cabe pedirle tres deseos: que no sea revanchista, que trate de integrar a la gente de bien y que sea respetuoso con las libertades bien utilizadas. Y, a la vuelta de cuatro años, hablaremos de nuevo. Esperemos que entonces no vote Bin Laden.

Comentario de Vicente Oltra: Efectivamente, por vergüenza torera yo tampoco voté a Ben Laden ni a Sadam Hussein y esperar y ver. El traidor no es menester siendo la traición pasada. Pero es de esperar que no se repita el latrocinio de la etapa anterior, como mínimo.

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