Opinión  
¡Pero qué grande eres Belloch!
Autor: Eulogio López
Fuente: periodico hispanidad 12/18/aaaa

El llamado Código Penal de la Democracia, del insigne ministro socialista Juan Alberto Belloch, quiso derogar el delito de corrupción de menores. La pornografía infantil era una mera muestra de libertad personal en la que ni los jueces ni la sociedad debían intervenir. Era el sacrosanto recinto de la moral personal. Y ya se sabe que para los progresistas existen tantos tipos de moral como de familia: unos 300.

Al final, se corrigió un poco la mentecatez, pero el Código Penal español ya había quedado medio tarado. Y entonces nos topamos con la Operación Troya. La Policía ha perseguido durante 7 meses a una red de informáticos españoles (han sido detenidas a 17 personas), que poseían una red de 6.000 archivos, con abracadabrantes imágenes de adultos violando a niños, algunos de ellos menores de cinco años. Los trabajos habían sido importados de Asia y Estados Unidos. Se supone que a los detenidos les puede caer una pena, muy mitigada, de 3 años de cárcel como máximo.

Porque claro, los chicos lo único que han hecho es distribuir imágenes. De los niños ultrajados, torturados y, previsiblemente asesinados, ya se preocuparán las autoridades asiáticas y norteamericanas. Aquí no existe el delito de corrupción de menores. Para la progresía, mientras no haya roce, no hay delito, sólo hay pecado, y los progres no creen en el pecado. La progresía sólo cree en la verdad tangible; de ahí su empanada mental.

Ahora bien, Belloch y sus chicos se olvidan de que los distribuidores de esa cintas están promocionando la pederastia. Los distribuidores españoles utilizan cintas grabadas en Estados Unidos para que los pedófilos españoles se ensañen con niños españoles (o para que los pedófilos norteamericanos escojan a sus víctimas, o lo que quede de ellos, a través de cintas y "catálogos" distribuidos en España). No es separable la pornografía de la prostitución, en este caso prostitución infantil.

Habrá que volver a recordar que lo único que existe en el mundo no es lo tangible, y que la pornografía es prostitución virtual, tan necesaria para la prostitución y la esclavitud real. Por tanto, debe ser perseguida con celo.

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