Opinión  
Fracasó la Cumbre de Bruselas... afortunadamente
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Fuente: Periódico HISPANIDAD 12/16/aaaa


La prensa europea, mucho más nacionalista que la española, se ha volcado contra España y Polonia, a los que responsabilizan del fracaso de la Cumbre de Bruselas. Es más, Francia y Alemania pretenden vengarse de España reduciendo los fondos de cohesión (y estructurales) que recibe España, y que pueden cifrarse en unos 6.000 millones de euros.
Pero lo cierto es que, afortunadamente, no hubo acuerdo en Bruselas.
Al menos, por tres razones:

1. El eje franco-alemán, que amenaza en convertirse en un IV Reich, está conduciendo a Europa hacia la inseguridad jurídica. Puede que el Tratado de Niza sea peor que la Constitución Europea, pero el Tratado fue aprobado por unanimidad, una unanimidad que ahora pretenden transgredir dos países: Francia y Alemania.

Son los dos mismos países que han decidido imponer sus tesis a los 13 restantes (en breve a los 23 restantes) en materia de Pacto de Estabilidad. Es decir, mientras toda Europa ha realizado un esfuerzo de contención del gasto público, mientras todos los españoles, italianos o irlandeses se han apretado el cinturón, franceses y alemanes no lo han hecho y, al final, han decidido que no lo iban a hacer.
Más inseguridad jurídica: los fondos con los que ahora se amenaza a España. En primer lugar, existe una Agenda 2000 (otro pacto acordado por unanimidad), cuya vigencia se alarga hasta el año 2006. Si se modifica ahora, se estaría vulnerando, nuevamente, la seguridad jurídica. Además, España dentro de muy poco habrá alcanzado una renta del 90% de la media comunitaria, lo que significa que los fondos de cohesión que ahora llegan a nuestro país irán a parar a los países ex comunistas, que lo necesitan más. En cuanto a los fondos de desarrollo regional, bueno, seguro que los franceses, beneficiarios de los mismos, no quieren modificarlos.

2. El sistema de doble mayoría, es decir, el sistema que propugna la Constitución elaborada por Giscard D’Estaing, quien no oculta su animadversión hacia España, prima a la población, lo que, ciertamente, constituye la clave de una democracia. Ahora bien, no se trata de ofrecer más poder a Bruselas (Parlamento y Comisión) y quitárselos a los Estados, No: se trata de una población mediatizada por los Gobiernos nacionales. En otras palabras, dentro del esquema marcado por la Convención, a los 80 millones de alemanes los representa Gerhard Schröder. En definitiva, no estamos hablando de un hombre, un voto. Estamos hablando de una participación mediatizada, porque el poder del estamento intermedio de los países no disminuye, sino que aumenta. De los "Estados Unidos de Europa", nada de nada. Los Estados Unidos de Europa llegarán a medida que el Parlamento Europeo y el Ejecutivo, que ahora preside Romano Prodi, aumenten sus competencias, pero esa no es la parte más relevante de la Constitución (aunque sí entre en la materia).

3. Los países que, como España, han cumplido el Pacto de Estabilidad, acabarán por financiar a los que no han hecho los deberes. De la misma forma que se ha homologado la política monetaria, llegará un momento en que se homologue la política de emisión de deuda pública.
Por tanto, José María Aznar ha hecho muy bien en plantarse, incluso debería haberlo hecho con la misma flexibilidad del canciller Schröder, quien acudió a Bruselas con una frase por bandera: "No nos moverán". Convendría, también, que si franceses y alemanes continúan en sus trece, se elabore un texto constitucional que, desde todos los puntos de vista, es un desastre muy preocupante para el futuro de 400 millones de europeos.

Comentario de Vicente Oltra: Muy bien explicado para todos los europeos –excepto los masones de los gobiernos francés y alemán- que quieren mandar ellos, no los ciudadanos. Don Eulogio, bien dicho y mejor escrito.

¿Cómo podemos ser nosotros los intransigentes si son ellos los que quieren barrer a los ciudadanos de Europa, pero a todos? ¿Quieren mandar, desde arriba, sin democracia, los masoncitos? Como dice Don Eulogio.

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