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El Papa afirma que una Europa sin Dios sólo puede llevar a la fractura social
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Fuente: la Razón 12/15/aaaa

El Papa Juan Pablo II insistió de nuevo ayer en que es «imperativo» que la nueva Constitución europea «reconozca las raíces cristianas» que han contribuido al «patrimonio espiritual del continente». Según el Pontífice, una visión de Europa separada de Dios sólo puede llevar a fragmentaciones sociales, confusión moral y separación política. «Una sociedad que olvida su pasado se expone a no ser capaz de afrontar su presente», añadió.

Juan Lara - Roma.-El Papa Juan Pablo II volvió a pedir ayer que la futura Constitución europea reconozca las raíces cristianas del viejo continente y subrayó que lo contrario propiciaría fragmentación social, confusión moral y separación política. El llamamiento lo hizo en los discursos que dirigió a los nuevos embajadores de Dinamarca y Estonia ante la Santa Sede, quienes le presentaron sus cartas credenciales, y días después de que dijera ante miles de universitarios romanos que es «indispensable» que la nueva Europa reconozca que el cristianismo ha sido el que ha consolidado su patrimonio de valores. Ante el embajador estonio, Priit Kolbre, el Sumo Pontífice dijo que la herencia cristiana no pertenece sólo al pasado y que en el momento en que las naciones del viejo continente están a punto de darse una Constitución «es imperativo que la verdad del cristianismo sea reconocida y reclamada».

Por su parte, en el discurso ante el embajador danés, Birger Dan Nielsen, subrayó el hecho de que numerosos países viven sin raíces cristianas y aseguró que «no hay que sorprenderse» por que estas naciones luchen para que Europa ignore sus raíces y su alma cristiana. «Para la unidad de Europa son de gran importancia las estructuras sociales, políticas y económicas, pero no pueden ser olvidados los aspectos humanísticos y espirituales», manifestó. El Vaticano ha destacado siempre la importancia de incluir en la Carta Magna europea una referencia al cristianismo, ya que el continente es el que más se está alejando de los valores cristianos. «Es indispensable que la Europa de hoy salvaguarde su patrimonio de valores y reconozca que ha sido el cristianismo la fuerza capaz de promoverlos, conciliarlos y consolidarlos», afirmó Juan Pablo II durante la tradicional misa con los universitarios romanos celebrada el pasado jueves.

El Obispo de Roma ha remarcado en sus últimas declaraciones que las raíces cristianas de Europa han sido «una fuerza capaz» de promover y consolidar valores como la dignidad humana, el carácter sagrado de la vida, el papel central de la familia basada en el matrimonio, la solidaridad y el papel de la ley y la democracia. «Una sociedad que olvida su pasado se expone al riesgo de no ser capaz de hacer frente a su presente y, todavía peor, de ser víctima de su futuro», dijo el Pontífice.

Para forzar a la Presidencia italiana a que incluya esta referencia en la Constitución europea, una delegación de eurodiputados del Partido Popular Europeo (PPE) entregó esta semana en Roma al viceprimer ministro italiano, Gianfranco Fini, cerca de 650.000 firmas de ciudadanos de la UE que abogan por introducir una referencia a la «herencia cristiana» en el preámbulo.

En su preámbulo, la Constitución sólo alude genéricamente a «la inspiración de las herencias culturales, religiosas y humanistas de Europa». Ocho países han solicitado que se mencione explícitamente el cristianismo o la tradición judeo-cristiana, pero Francia, Bélgica, y los países protestantes del norte se oponen por la tradición secular de sus textos constitucionales. La última propuesta de la Presidencia sobre el texto constitucional no incluye ninguna referencia al cristianismo en el preámbulo.

Berlusconi ha dado señales favorables a la propuesta, pero prefiere que sean los Estados quienes se decanten por hacerlo en el tramo final de las negociaciones. Italia ha propuesto una fórmula que reflejaría no sólo la herencia cristiana, sino también la «naturaleza laica» de las instituciones de la UE. Efe

Comentario de Vicente Oltra: Lo dice el representante de un sistema de gobierno que permanece 2.000 años con lo que supone de experiencia y prudencia, ante unos políticos que defienden la sacrosanta democracia a su estilo (antidemocrático) en un sistema que según Winston Churchill no es más que “el menos malo de los sistemas conocidos”, por ahora claro y que solo tiene menos de doscientos años y con renqueantes intentos de destrucción y manipulación contínua: ¿Cuánto durará la democracia si no la pueden manipular los poderoso como ya se ve? Esa es la cuestión a la que pienso que alude Juan Pablo II, un mundo sin Dios es un mundo sin horizonte y máxime si se ofrece la evidencia de que nunca ha habido guerras de religión, sino de Intereses y de Poder: detrás de esos intereses siempre han estado los poderosos: véase al Rey de Inglaterra y el irrespetuoso asesinato de Santo Tomás Moro que consumo su Interés. Véase Lutero y las razones del apoyo interesado de los señores feudales de su tiempo en Alemania, por poner dos ejemplos simples y próximos. A pesar de todo tenemos más cosas que nos unen que cosas que nos separan aunque siempre hay alguienes que tratan de mantener la división, hoy por intereses homosexuales o sea la ordenación de un Obispo Homosexual, o la Ordenación de Mujeres, dos acciones irracionales, contrarias a la voluntad de la mayoría de sus comunidades, pero consumadas por unos pocos integristas que no quieren la paz entre los cristianos por razones de Interés y no de religión: Por lo menos, no de FE y amor a Jesucristo.
El dialogo Interreligioso abierto también por la Iglesia y apoyado al límite por Juan Pablo II es otro de los esfuerzos de su Santidad que le han valido el título de un hombre de paz por las principales religiones y las personas de buena fe de las mismas: judíos y musulmanes, claro, no “sionistas o islamistas archimultimillonarios” que son otra cosa y a los que Dios no les importa gran cosa porque ellos son diosecillos, sino es para manipular a sus súbditos, a los que ni les dan de comer.
Bienaventurados los pobres porque de ellos es el reino de los cielos, Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos serán saciados. . .
“Porque ni soís fríos ni calientes, estoy como para vomitaros de mi boca” San Juan Apocalipsis.
Juan Pablo II afirma hoy, que Dios está de parte de los justos y de las victimas.

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