Familia  
Ciencia no puede olvidar ética, dice obispo brasileño sobre campaña anti-vida
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Fuente: ACI 12/12/aaaa

RIO DE JANEIRO, 11 Dic. 03 (ACI).-Respondiendo al reciente ataque a la Iglesia por parte del ministro de salud brasileño quien calificó a la Iglesia como “anticientífica”, Mons. Eduardo Koaik, Obispo de Piracicaba, señaló que el ministro “se olvida de que no todo lo que la ciencia puede es permitido por la ética, como, por ejemplo, el caso de la clonación humana y tantos otros”.

Al iniciar su mensaje, Mons. Koaik recordó que la Iglesia no acepta “la propagación del uso del preservativo al favorecer una vida sexual desordenada, reduciendo la sexualidad a un mero bien de consumo e insinuando que el comportamiento sexual, cuando 'seguro', es éticamente indiferente”.

Al referirse a las campañas anti-vida que realiza el Ministerio de Salud sin ninguna preocupación por la educación sexual de la juventud, el Prelado subrayó que “el uso del preservativo no se justifica, a penas en razón de su eficiencia de 65% o 95%. Hay que considerar sobretodo su valor moral. El que es más de la competencia de la Iglesia que del Poder Público”.

Luego, el Obispo sostuvo que “si bien el hecho del SIDA es una cuestión de la salud pública, no justifica la campaña indiscriminada en favor del uso del preservativo, promotora de un mal mayor, la permisividad en el uso del sexo que favorece la práctica de otros crímenes: violación, adulterio”.

Más adelante, Mons. Koaik resaltó que “la nota grosera del Ministerio de Salud intenta, además, dividir la Iglesia en cúpula y bases. En realidad, somos todos seguidores de Jesucristo, y por ello es importante saber lo que Él nos enseña. Él no vino para abolir la Ley de los diez mandamientos, sino “les dio pleno cumplimiento” (Mt 5,17)”.

“En la doctrina católica, la relación sexual entre dos personas de sexos opuestos se realiza en el matrimonio con una doble finalidad: Una de procreación y la otra, no menos importante que tiene el significado unitivo como exigencia del amor, no admite interposiciones de obstáculo con un cuerpo extraño”, agregó.

Asimismo, el Prelado recordó que 'el placer sexual es moralmente desordenado cuando es buscado por sí mismo, separado de las finalidades de procreación y de unión'. Es uno de los 7 pecados capitales conocido como lujuria. Los sacerdotes reciben la misión de anunciar el evangelio sin establecer distinción entre lo que piensan y lo que enseña la Iglesia en cuestiones de fe y moral”.

“Deben pensar, vivir y testimoniar lo que la Iglesia enseña. Deben demostrar el mayor cariño con los enfermos de sida, sin discriminarlos en las comunidades. Condenar el pecado no impide amar a los pecadores como Jesucristo nos ama”, concluyó.

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