Familia  
Norma McCorvey relató sus experiencias sobre el aborto
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Fuente: El País(Uruguay) 11/20/aaaa

Unas 700 personas escucharon en el Palacio Peñarol las historias de vida de la mujer que llegó al país en su cruzada

Norma McCorvey es una mujer muy especial. El afiche de propaganda para la conferencia que dio ayer en el Palacio Peñarol la sindicaba como "una mujer responsable de la muerte de 41 millones de niños". Es una referencia a que McCorvey protagonizó un caso fraudulento que derivó en la despenalización del aborto en los 50 estados de Estados Unidos en 1973.
La estadounidense contó ayer su experiencia ante un público de unas 700 personas que llegaron para escucharla, a pesar de la lluvia persistente. Fue invitada por cuatro organizaciones uruguayas antiaborto: Vivir en Familia, Esperanza Uruguay, ACUPS y ESALCU.

A comienzos de 1970, Norma McCorvey alegó que ella había sido violada por una pandilla y estaba embarazada. Las abogadas Sarah Weddington y Linda Coffee, recién graduadas en la facultad de Leyes de la Universidad de Texas, vieron en el caso una buena oportunidad para atacar la ley que prohibía el aborto en ese estado. Ellas le hicieron firmar a McCorvey el alegato que finalmente acabó con la prohibición del aborto.
McCorvey cuenta que ella nada sabía de las intenciones de las abogadas y que se enteró de las consecuencias por los diarios. "Yo era una hippie, andaba en la calle y vendía flores. Ellas me intimidaban".

Tiempo después McCorvey trabajó en varias clínicas de abortos. En algunos casos debía convencer a las indecisas.
Todo eso cambió cuando encontró a Dios, a través de dos niñas que la invitaron insistentemente a la iglesia a la que concurrían, un pastor que le regaló una biblia y un grupo que se mudó al lado de la clínica de abortos, cuyo nombre era "Operación Rescate".
McCorvey contó y se emocionó hasta las lágrimas al hacerlo, cómo su hija fue dada en adopción, y por un error de la nurse, se le permitió tomarla en brazos. "Cuando la nurse se dio cuenta del error, la tomó y se la llevó. Yo corría tras ella pero no la encontré y me desmayé en el piso y así quedé", relato entre lágrimas.

McCorvey contó a El País que si bien ella no mintió, sino que lo hicieron las abogadas, sí se sintió avergonzada durante mucho tiempo: "Pensaba en suicidarme de distintas maneras, quería cortarme las venas, ahorcarme, tirarme abajo de un auto".
Sin embargo, una vez que conoció a los integrantes de Operación Rescate su vida se encaminó de otra manera, dejó de beber y de ingerir drogas y pasó a militar "a favor de la vida".
Por esa razón decidió aceptar la invitación a Uruguay, en momentos en los que el Parlamento discute una ley para despenalizar el aborto.

En el acto de ayer, estuvo acompañada por su abogado, Richard Clayton Trotter, y por el senador colorado Walter Riesgo, quien realizó un encendido discurso en contra del aborto: "La nación que permite la muerte de sus hijos no tiene conciencia ni dignidad", señaló.
El proyecto fue aprobado en Diputados y se discute en la Comisión de Salud del Senado.
McCorvey terminó su discurso con un llamamiento: "Tenemos que levantarnos en contra de la legalización del aborto en Uruguay".

Desarticulan una clínica abortiva en Tres Cruces

Las autoridades policiales y judiciales desbarataron una clínica abortiva que funcionaba en la zona de Tres Cruces. La jueza Gabriela Merialdo procesó con prisión a la enfermera y a la persona que recepcionaba las consultas y daba hora para la intervención.
En el caso de la médica responsable de la clínica, el procesamiento quedó pendiente de un informe del Ministerio de Salud Pública sobre su conducta profesional.
La jueza hizo lugar al pedido del fiscal Rafael Ubiría, quien decidió no procesar a las mujeres que se hicieron abortos en la clínica y las personas que las acompañaban. En total declararon 16 personas, entre mujeres intervenidas y sus acompañantes.
El fiscal argumentó la eximente de la salvaguarda del honor, comprendida en el artículo 328 del Código Penal.
La clínica que fue descubierta el pasado jueves contaba con materiales quirúrgicos de avanzada. La investigación permitió descubrir que se trabajaba con un sistema vigilado y controlado.
Las mujeres interesadas en hacerse un aborto se contactaban con el encargado de coordinar las intervenciones por celular, este las pasaba a buscar en un vehículo por la zona de Tres Cruces.
Una vez que estaban en la clínica les cobraba y les pedía la cédula que les era devuelta al concluir la operación. Cada aborto tenía un costo aproximado de 600 dólares.
Actuó en el procedimiento personal de la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas, quienes incautaron 1.600 dólares y equipamiento.

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