Opinión  
¿Küng?... ¡No, gracias!
Autor: Carlos González .
Fuente: piensaunpoco.com 11/19/aaaa

Para los que hemos nacido en las décadas de los ochenta y los noventa el nombre de Hans Küng suena a chino. No voy a negar mi ignorancia, hasta esta semana no tenía la más remota idea de quien era este personaje. Y, a día de hoy, sigo sin saberlo con certeza ¿Un teólogo, un político, un melancólico, un anciano...? Lo cierto es que no me importa lo más mínimo. No me interesa porque, a pesar de que se empeñen en darle bombo, su nombre, por desgracia para él, forma ya parte del pasado.

Me inclino a pensar que es un “teólogo de moda”. De estos que una vez quisieron ser líderes –religiosos o políticos- y no llegaron a conseguirlo. Por supuesto, sobra decir que sus mensajes son oportunistas a más no poder. No hacen otra cosa que defender la reclamación de temporada; así consiguen prosélitos.

Aunque un buen “teólogo de moda” nunca ha de olvidar su gran baza: la teoría del poder papal: el poder es malo, luego el Vaticano es malo. Yo me pregunto qué sucedería con su doctrina si fueran ellos los que ocupasen el puesto de San Pedro. Insisto, me puedo equivocar porque no sé quien es Küng, pero su discurso me parece más político que teológico.

Yo, como joven miembro de la Iglesia -como parte del futuro y no del pasado-, le recomendaría que se fuera a su casa con todas esas intrigas posconciliares. Ahora nos toca a nosotros construir y no a él; su tiempo, gracias a Dios, ya ha pasado.

Los jóvenes no queremos ese proyecto que nos ofrece, no deseamos inundar la Iglesia de política sino de mensaje evangélico. No ensalzamos, en definitiva, ni a Hans Küng, ni a Ratzinger, ni Karol Wojtyla. Y no lo hacemos porque no somos ni de Apolo, ni de Pablo, ni de Bernabé. Somos de Cristo. Solo le queremos a Él, a ese Jesús de Nazaret que, constantemente y sin ningún interés personal, nos muestra Juan Pablo II.—

Volver